"Mi experiencia fue REAL."
Con estas palabras, la presidenta de la Asociación Puertorriqueña de Sordos y Sordos-Ciegos (APSSC) , Zoé Rodríguez, invitó a un grupo de profesionales de Rehabilitación Vocacional (RV) y de Servicios para Personas con Discapacidades (SD) en la educación superior a reflexionar sobre las barreras que las personas sordas en Puerto Rico continúan enfrentando al acceder a la educación postsecundaria y al empleo. Aunque los sistemas existentes ofrecen apoyos importantes, las experiencias compartidas durante esta visita dejaron claro que muchos estudiantes sordos aún encuentran procesos poco claros, acceso inconsistente y barreras que retrasan o dificultan su camino más allá de la escuela superior.
A principios de 2026, el Centro Nacional para los Sordos (NDC, por sus siglas en inglés) regresó a Puerto Rico para dar continuidad a las conversaciones comunitarias iniciadas el año anterior. En esta ocasión, el enfoque estuvo en fortalecer las transiciones desde el sistema K–12 hacia la educación postsecundaria y el desarrollo profesional, reconociendo que el acceso a oportunidades educativas está estrechamente vinculado a mejores resultados de empleo a largo plazo.
Durante las visitas a comunidades y universidades en Ponce, San Juan y Mayagüez, surgió un mensaje consistente: Puerto Rico cuenta con una base sólida sobre la cual continuar construyendo. Organizaciones como la Asociación Puertorriqueña de Sordos y Sordos-Ciegos (APSSC), junto con familias, educadores y líderes locales trabajan juntos para fortalecer los sistemas de apoyo y promover mejores oportunidades para los estudiantes sordos. Hay una oportunidad clara de alinear mejor y aprovechar los recursos entre sistemas que sirven a estudiantes sordos, mientras también se apoyan a sus familias.
"Cuando les damos recursos a la familia en información y apoyo, desarrollamos Sordos que aprenden a conocer su identidad y su valor en la sociedad."
"El apoyo a los Sordos comienza en casa. Cuando las familias acompañan su crecimiento, ellos descubren su voz, su fuerza y su camino."
En la Universidad del Sagrado Corazón, esa oportunidad estaba clara. El modelo de asesoramiento estructurado y enfocado en carreras de la institución asegura que los estudiantes desarrollen un plan claro para su futuro, trabajando de cerca con consejeros académicos y de carrera para establecer metas, fortalecer sus intereses y construir un camino claro hacia el éxito. Asimismo, el espacio destinado a los servicios para personas con discapacidades demostró un compromiso genuino con una experiencia acogedora, accesible y centrada en el estudiante, integrando el acceso como parte esencial de la experiencia universitaria, desde la planificación académica hasta la preparación profesional.
En la Universidad de Puerto Rico–Mayagüez, surgió otra fortaleza igualmente prometedora. El programa de ubicación laboral conecta estudiantes con importantes empleadores dos veces cada año, logrando tasas de ubicación de aproximadamente el 80%. El creciente interés de los empleadores en contratar personas con discapacidades representa una oportunidad adicional. Aunque actualmente el número de estudiantes sordos es reducido, esta infraestructura ofrece un escenario ideal para fortalecer las redes de apoyo, ampliar los esfuerzos de divulgación y crear vías más claras hacia el empleo.
Al mismo tiempo, la coordinación entre sistemas sigue siendo un desafío central. Los estudiantes y familias continúan navegando procesos y responsabilidades que muchas veces no están claramente definidos a través de K–12, RV y la instituciones postsecundarias, particularmente durante puntos de transición críticos. Reducir estas barreras requiere no solo mejorar los procesos, sino también fortalecer las relaciones y la colaboración entre todos los involucrados.
Esta visita representó un paso importante en esa dirección. Por primera vez, el NDC reunió a profesionales de RV y SD en un espacio de adiestramiento para analizar procesos, identificar áreas de desconexión y comenzar a construir un enfoque más coordinado. Más allá de reconocer los desafíos existentes, los participantes asumieron un papel activo como agentes de cambio, reconociendo su capacidad para influir en la manera en que funcionan los sistemas y en cómo los estudiantes experimentan esos servicios. Ese cambio de perspectiva de mantener los sistemas a mejorar continuamente es donde comienza el verdadero impacto a largo plazo.
La comunidad sorda de Puerto Rico no está comenzando de cero. Está construyendo sobre una base sólida: liderazgo comprometido, instituciones fuertes y una visión clara de lo que los estudiantes necesitan para tener éxito. El NDC continuará trabajando junto con la APSSC, las instituciones postsecundarias y socios estratégicos para fortalecer el acceso a la educación postsecundaria, alinear transiciones y expandir caminos que lleven a empleo significativo.
Porque, como recordó Zoé Rodríguez durante la visita, las experiencias que viven las personas sordas son reales y también lo es la oportunidad de transformarlas.


